¿Qué extraño masoquismo me domina?
¿o es la pulsión en constante resiliencia la que puja por satisfacerse y me lleva hasta tu puerta - física y onírica - a diario?
Me pregunto qué pasará en tu corazón cuando nuestras pupilas se cruzan, se encandilan entre sí y se siguen cruzando no obstante.
A mí, me tiembla el alma.
Se me anudan los órganos.
Siento una energía en el centro de mi existencia, enorme, queriendo salir en tu búsqueda y aferrarse a toda superficie corpórea con tu forma, piel, olor y texturas.
Pero también siento ese campo de fuerza extraño, indivisible, conteniendome (con menos resistencia que en otros tiempos) sujetándome, de cabo a rabo.
Me aparto un poco de nosotros, a su vez, y...
cuando dejo al todo ser,
el engranaje completo de esta falsa estructura se desintegra,
me violas con ESOS OJOS
Me das tantos besos en silencio, y yo...
Yo acepto todo de tan buena gana que no entiendo para qué existe la estructura
(por los dos impuesta)
Desbalanceás mis zonas erógenas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario