Todo ha vuelto a su
cauce original
Hubo una tormenta y ésta generó un desborde interesante de emociones.
La
crecida del mar fue superior a los records de antaño.
Llegó la calma, el huracán duró un solo día y fue suficiente para obligar al
mundo a organizar sus prioridades.
Mariposas elevándose desde el ras del suelo en grupo, manteniéndose estáticas
durante unos segundos en su máxima altitud y luego emprendiendo el vuelo que
las llevará ni ellas saben donde.
Lo acabo de ver, desde la ventana del bus, no estoy bromeando.
En lo que va de este viaje he visto cosas insólitamente asombrosas
He visto a dos pájaros muy grandes sobrevolar una porción de tierra y hacerse
diminutos conforme iban adquiriendo mayor altitud.
Lo más insólito de este vuelo es la danza que sus cuerpos hacían mientras
levitaban.
Qué envidia me dieron, en ese mismo instante lo que más quise en el mundo fue
ser uno de ellos.
La música que acompañaba su danza, agitados movimientos en simultáneas de
cámara lenta y estatismo, contracciones espacio temporales, convergencia y
divergencia.
Osamentas adornando secos pastizales, siendo roídas por aves enormes y pequeñas.
Una de esas aves humanoides que suelen esconder la cabeza bajo la tierra cuando
quieren desentenderse de situaciones incómodas.
Nubes, oh qué bellas son, no puedo evitarlas. Son mi debilidad, y por fortuna
para mi deleite, están presentes en todos los sitios a los que concurro.
Qué texturas! qué colores! y qué cadencia le dan al cielo cuando desfilan sobre
nuestras cabezas!
Y finalmente, algo asombroso que pude presenciar fue la salida de mi favorita a
cielo abierto, mientras el rey se retiraba a sus aposentos, ella muy soberbia
hizo su entrada como quien no quiere la cosa y fue finalmente capturada por el
halo más impactante que pueden recordar mis retinas.
Todo esto de veras sucedió, no me lo inventé, de lo contrario habría exagerado
cuestiones morfológicas, geográficas y astronómicas.
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