Mis entrañas dan un salto cada vez que te me apareces, como si se me quisieran salir volando, y me hacen cosquillas desde adentro.
Solo mi corazón las puede consolar dando la orden de aplacarse, simulando un pequeño atisbo de distracción focal, otro punto de fuga desde el cual contemplar el horizonte próximo a extinguirse.
Lo mas irónico es que vos contorneas ese punto de fuga ilusorio y entonces, el círculo vicioso que propaga esta combustión me lleva de nuevo a la ignición visceral.. Pobres mariposas!
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